Soy Lucía y estoy un poco confundida porque mi novio me ha pedido que me ponga su ropa para hacer el amor. Él dice que es un juego que lo excita, que yo haga de hombre y me relacione con él como si fuéramos gays. También se le ha ocurrido al revés, es decir que él se ponga mi ropa y lo hagamos como si fuéramos dos mujeres. Aunque no siempre lo pide, a mí me genera confusión.
Además de eso, el sexo anal es una obsesión para él. Esto me confunde más porque es lógico pen¬sar que esa obsesión puede tener que ver con la ho¬mosexualidad.
Por favor, si puede orientarme, porque esta¬mos comprometidos y no quisiera que mi relación fallara luego de formalizarla. Sé que es importante comunicarse y hablar del tema. Yo lo he hecho y él no me da bolilla. Dice que es muy común que los hom¬bres quieran esos juegos y que lo hace porque yo le gusto mucho y quiere disfrutarme, y para que nunca el sexo se haga una rutina entre nosotros.
El otro día, hablando con una amiga de Facultad, me contó que a su hermana el novio la dejó por otro hombre, y se me vino el mundo abajo. Creo que estoy un poco loca con todo esto y necesito urgente que alguien me ayude a entender.

Estimada amiga: Aquí hay varios temas a tomar en cuenta para poder ayudarte a entender qué es lo que puede estar sucediendo. En principio debés saber que el querer jugar con la pareja con variedades no tiene por qué ser ningún problema, si ambos están divirtiéndose con eso. Si no genera ma¬lestar a ninguno de los participantes las distintas variantes de juego no tienen por qué ser un problema.
Que él quiera cambiar prendas contigo suele ser un in¬terés no muy extraño. Cuando uno se siente cómodo y confia¬do con su pareja, y si eso está dentro del marco de sus intereses de fantasías, los juegos pueden fluir libremente y circular las experiencias dentro del gran mundo insondable de la sexuali¬dad humana.
Por qué él desarrolló este interés tendrá que ver con su historia sexual, y eso es ya parte de su personalidad y su pro¬puesta de seducción, que puedes compartir o no.
Para que quede claro, esto solo podría ser un problema si uno de los dos sintiera malestar por el hecho, o que fuera una conducta exclusiva, es decir, si no hay intercambio de ropa no hay excitación, o si se debe siempre, sí o sí, usar determina¬das prendas para poder tener una respuesta sexual favorable.  En cuanto a la vinculación con que le guste mucho la práctica anal, no tiene por qué tener nada que ver con sus juegos.
El sexo anal es una práctica muy frecuente en parejas heterosexuales y debemos entender con claridad que de nin¬guna manera es signo inequívoco de homosexualidad o bi¬sexualidad. Estas variantes implican mucho más que un jue¬go de cambio de ropa o que el gusto por el sexo anal; son una manera de vivir la sexualidad, profunda y emocionalmente comprometida.
Los múltiples mitos que pesan sobre nosotros desde hace mucho tiempo han llevado a que en ocasiones se saquen conclusiones equivocadas. Y sin lugar a dudas no deberías tomar en cuenta historias de otras situaciones que no son la tuya como referencia.
Creo que ante el compromiso que te has planteado, debes aprender a confiar en él y a intentar encontrar la ma¬nera de comunicarte para que entienda que realmente te pre¬ocupan algunas cosas. Con seguridad quien puede darte la respuesta más convincente a tus dudas es él mismo. Intenta evaluar con el corazón y no condicionarte por juicios ajenos.