Quisiera saber si mis fantasías son normales o tienen algo de trastorno sexual. Son preferentemen te sobre sexo anal. Pienso en esas prácticas y miro películas con esa temática y uso ese recuerdo para mis relaciones. Practico con mi señora todo tipo de sexo, pero lo que tiene que ver con el estimulo anal es lo que más me funciona.
Las colas de las mujeres son mi principal fantasía. Aveces estas fantasías llegan a ser un poco agresivas por el tipo de estímulo que proponen. Qui¬zá en la realidad podrían hacer daño al cuerpo. Pero que quede claro que no me interesa hacer daño a mi pareja ni me excita eso; digo hacer daño, porque quizá esa zona en la realidad no esté preparada para recibir esos estímulos que yo me imagino.
Es este punto el que me genera dudas porque a veces ella me reclama que insisto mucho con el mis¬mo tema, aunque creo que también lo disfruta. Por lo demás todo anda muy bien en mi relación. Pregunto: ¿es normal que tenga esta fijación? ¿Les pasa a mu¬chos hombres? ¿Por qué me pasa esto?


Las fantasías vinculadas al estímulo de esta zona pueden tener distintas lecturas. Podríamos decir que, desde el punto de vista más profundo, quizá se hayan generado en una fijación en la etapa anal: asociaciones gratificantes que se vivieron en esta etapa de la infancia, que todos pasamos; pero que en algunos, ciertas experiencias hacen que tengan más peso en el posterior desarrollo de la psicosexualidad. Retener o expulsar genera sensaciones, placeres o displaceres que pueden llegar, en el adulto, a asociarse con el erotismo, y aparecer la búsqueda de recrear, en estas prácticas, gratificaciones sexuales.
También podemos explicarlo desde otro punto de vista.

La penetración anal tiene implícita cierta agresividad. Esta práctica ha cargado en la historia con múltiples censu¬ras, represión y castigo.
Esta historia puede influir en nuestra construcción fantástica y disfrutar ese lado más o menos agresivo y trans¬gresor de ella. De ser así y agudizarse, estas prácticas podrían tornarse en no gratificantes y en conflictos con las parejas o en malestares propios.


También la atracción por las nalgas y las colas es una pulsión muy primitiva. Recordemos que las nalgas redondeadas eran la señal sexual primordial del ser humano, cuando aún no era bípedo.
Esta señal une a algunos varones con su pulsión sexual más antigua, y el contacto y la visión de las nalgas eleva su excitación y placer.
Creo que no deberías preocuparte, si esta práctica no genera ningún malestar, a ti o a tu pareja, y si ambos convienen en la frecuencia y modo de realizarlo.