Un trío con un amigo de mi pareja


Hola. Me gustaría su opinión sobre la fantasía que mi novio me ha propuesto. Lo que sucede es que él me dice que su fantasía sería verme con un amigo suyo teniendo sexo, lo que se llama hacer un trío. Mi relación con él es de mucha confianza y ya hace tres años que estamos juntos. He observado que cuando hacemos el amor él se excita mucho con imaginar que estamos haciendo el trío.
Cuando lo hablamos, le digo que no me en¬cuentro preparada para hacerlo realidad; nunca he hecho esto y nunca se me hubiera ocurrido a mí.
Lo que deseo preguntar es cómo puedo hacer para cumplirle su sueño y no sentirme mal o incó¬moda. Realmente me gustaría disfrutarlo. Reconoz¬co que aunque no es mi idea, cuando lo planeamos y vemos opciones, me parece bastante atractivo y tam¬bién a mí me genera placer la idea. Otro de mis mie¬dos es que, como nunca llegamos a nada y esto para él es importante, quizá le genere una represión y quede un rencor en la pareja. Quiero que quede claro que no me siento obligada ni presionada por él de ninguna manera. Pero me gustaría que usted me dé su opi¬nión, y algún consejo.


Estimada amiga: En la vida sexual de la pareja es muy importante poder establecer comunicaciones francas y llegar a acuerdos favorables para ambos. En el caso de la fantasía que planteas, aunque es una de las más frecuentes, se debe tener en cuenta algunos cuidados para que todo no termine muy mal y sin posibilidades de vuelta atrás. No se trata de tener miedo, sino de prever para que no aparezcan frustracio¬nes o arrepentimientos que podían haber sido evitados.
El compartir, desde el propio interés, una variante sexual, es muy importante. La sexualidad humana es muy amplia, pero también es frágil. Si se lleva a planos que no pue¬de incorporar y aceptar profundamente, suele dar signos de conflicto.

Lo primero a tener en cuenta es que suele haber una diferencia abismal entre imaginar un hecho y llevarlo a la práctica.
Mientras se mantiene en el plano de la fantasía, es mu¬cho más fácil aceptarlo y procesarlo. Cuando uno imagina sólo pone en juego lo bueno y lo ideal de la situación, y pue¬de ponerle fin cuando quiere, ir para atrás y para adelante y no tener ninguna consecuencia irreversible. Podés imaginar cómo te va a tocar, qué cara va a poner tu pareja, cómo lo vas a seducir, cómo va a ser el ambiente, cómo lo vas a controlar todo; pero puede pasar que en la realidad las cosas tomen vida propia y se escapen del marco que tenían en el mundo fantás¬tico y esto impacte negativamente en tu afectividad.
También puede pasar, en la realidad, que afloren sen¬timientos que no aparecían cuando lo imaginaban. Celos, in¬comodidad, rechazo, sensación de vacío, temores, de tu parte y de parte de él. Esto puede llevar a que aparezcan reclamos y culpas que no estaban previstos.

Otro punto a tener en cuenta es el tercero. Este no es una imagen fantástica; es un ser humano que también va a poner en juego sus sentimientos, y su participación en tu in¬timidad y la de tu pareja van a ser parte de su historia sexual, más aún si es un amigo de él.
Si tomás esto en cuenta y deciden ambos, de común acuerdo, que realmente pueden controlar todos estos puntos y otros como la protección, la reserva del hecho y los límites de hasta dónde va el juego, nadie podrá condenar este interés erótico y quizá pueda ser la experiencia que esperan.
Si tú sentís alguna duda al respecto, debés hablarlo con tu pareja, y él debe entenderte y respetarte, ya que esa es la base de un vínculo saludable.